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TODOS TENEMOS HAMBRE

escrito por Aura María 10 octubre, 2018

Meses atrás fue necesario que me realizaran una intervención quirúrgica. Después de dos semanas con un dolor desesperante en mis dientes y después de descartar todas las opciones odontológicas posibles, el resultado fue que tenía dentro de las encías muelas y dientes que nunca me salieron y que además estaban en mala posición haciendo presión a los demás dientes, y fue necesario que un cirujano maxilofacial realizara una cirugía para extraer de mis encías 3 muelas y un diente. Ya no hay dolor.

Dentro de las recomendaciones antes de regresar a casa estaban reposo absoluto, no realizar ningún esfuerzo físico, sólo líquidos durante los 4 primeros días, sólo bebidas frías, nada caliente o tibio y mucho helado.

Todos los que escuchaban las recomendaciones siempre decían: ¡Qué rico, comer mucho helado! Sin embargo, y contrario a lo que pueda parecer no es una experiencia increíble estar comiendo helado a toda hora, porque nuestro organismo no está diseñado para que ese sea su sustento.

Tomo jugo, como helado, me tomo un batido y como helado, me tomo una crema de pollo fría (porque no puedo tomar nada caliente) y como helado, vuelvo a tomar jugo y como helado. Pero, aunque eso parece saciar mi necesidad, sólo me distrae de la realidad: quiero comida.

Ayer pensaba en lo fácil que eso nos sucede en el día a día. Buscamos formas de saciar nuestras necesidades emocionales y espirituales y muchas veces nos sentimos aliviados por un tiempo, pero por dentro seguimos vacíos, porque no hemos entendido nuestro propósito en este mundo y vamos a ciegas tratando de llenarnos con lugares, cosas y personas que luego de un tiempo sólo nos dejan más vacíos que al principio.

Fuimos hechos con eternidad en nuestros corazones, por eso nuestras necesidades más sentidas no las podemos llenar con banalidades. ¿Te preocupas por alcanzar lo que verdaderamente sacia tu alma? No te dejes engañar por la vanidad de este mundo pasajero y empieza a vivir para trascender. “El hombre saciado desprecia el panal de miel, más al hambriento hasta lo amargo le sabe dulce ” Proverbios 27:7

¡Bendiciones!

Aura María Vence

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