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¿QUIÉN EMPACA TU PARACAÍDAS?

escrito por Aura María 13 agosto, 2018

Charles Plumb, es un estadounidense que fue piloto de un bombardero en la guerra de Vietnam. Después de muchas misiones de combate, su avión fue derribado por un misil. El Capitán Plumb se lanzó en paracaídas, fue capturado y pasó seis años en una prisión norvietnamita. A su regreso a Estados Unidos, daba conferencias relatando su odisea, y lo que aprendió en la  prisión.

Un día estaba en un restaurante y un hombre lo saludó: –“Hola, usted es Charles Plumb, ¿era piloto en Vietnam y lo derribaron, ¿verdad?” –Así es, pero ¿Usted cómo sabe eso?”, le preguntó Plumb. –“Porque yo empacaba su paracaídas. Parece que le funcionó bien, ¿verdad?” Plumb casi se ahogó de sorpresa y con mucha gratitud le respondió: –“¡Claro que sí funcionó!, si no hubiera funcionado, hoy yo no estaría aquí”. Y agradeció al hombre. Sin embargo, más tarde estando sólo, Plumb no pudo dormir esa noche, meditando: “¿Cuántas veces vi en el portaviones a ese hombre y nunca le dije buenos días? Yo era un arrogante piloto y él para mí sólo era un humilde marinero” pero con su trabajo tenía en sus manos la vida de alguien que no conocía.  Ahora, Plumb comienza sus conferencias preguntándole a su audiencia: “¿Quién empacó hoy tu paracaídas?”. Todos tenemos a alguien cuyo trabajo es importante para que nosotros podamos salir adelante.

Uno necesita muchos paracaídas en el día: uno físico, uno emocional, uno mental y uno espiritual. A veces, en los desafíos que la vida nos lanza a diario, perdemos de vista lo que es verdaderamente importante y las personas que nos salvan en el momento oportuno sin que se los pidamos. Dejamos de saludar, de dar las gracias, de felicitar a alguien, o, aunque sea, de decir algo amable sólo porque sí.

Todos los días trata de darte cuenta quién empaca tu paracaídas, y agradécelo. A veces las cosas más importantes de la vida sólo requieren de acciones sencillas y nunca se sabe en manos de quién puede estar el paracaídas que nos salve cuando nuestro bombardero sea atacado con los embates de la vida. “No hagan nada por orgullo o vanagloria, al contrario, con humildad, considerando a los demás como superiores a ustedes mismos” Filipenses 2:3

Aura María Vence

 

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