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PREPARADOS PARA DISTRAERNOS

escrito por Aura María 26 febrero, 2020

Los gimnasios son un lugar muy particular. A mi modo de ver, son uno de esos escenarios donde, si prestamos atención, podemos aprender mucho sobre la conducta humana.

Diariamente desfilan por sus pasillos personas de todas las condiciones. Algunos hombres llegan calladamente, hacen su entrenamiento y vuelven a su vida cotidiana. Otros, menos prudentes en su actuar y vestir, llegan aferrados a minúsculas camisetas ceñidas al cuerpo hasta más no poder, y usando pantalones muy cortos para dejar ver los grandes músculos que han conseguido levantando grandes cantidades de pesas y con una o más dosis de sustancias de esas que todos saben que usan, pero nadie se atreve a reconocer.

También entran y salen mujeres, algunas sobrias comprometidas con sus rutinas diarias de ejercicios, otras adornadas con aretes largos, maquillaje y muy perfumadas, otras más en diminutos atuendos que dejan ver las innumerables cirugías a las que sus cuerpos y rostros han sido sometidos. Debo aclarar que no estoy en contra o a favor de las cirugías estéticas. Creo que cada caso es particular y que cada persona es responsable de las decisiones que toma frente a su cuerpo, sin embargo, no considero que las cirugías externas sean necesariamente la solución a padecimientos emocionales internos, pero ese es tema para otra publicación.

Tiempo atrás logró captar mi atención un hombre joven que llega todas las mañana al gimnasio. Siempre bien vestido con ropa para hacer ejercicio, faja para proteger su columna, toalla para el sudor y termo para el agua. Llega muy temprano saludando a todos, pero jamás se ejercita. Al principio pensé que sólo eran ideas mías, pero pasados los días empecé a analizar su rutina y siempre es la misma: llega temprano, sonriente, saludando en voz alta y se detiene frente a cada persona que está haciendo ejercicios para conversar. Así va de puesto en puesto, uno por uno, hasta que logra distraer al otro y le impide terminar su rutina o retrasa su trabajo. Ninguno de ellos seguramente lo ha notado, pero yo que miro desde afuera me doy cuenta de cómo este señor tan saludable y amigable consigue desviarlos de su propósito, de una manera tan sutil que no se dan por enterados.

Este hombre tiene todos los elementos para lograr ejercitarse. Tiene los recursos económicos para pagar el valor del gimnasio mes a mes, tiene la indumentaria adecuada para realizar actividades físicas y tiene el tiempo para ir cada mañana a hacer “su rutina”, sin embrago, su día a día es una pérdida total de tiempo y dinero.

Y entonces, pensé en mí y en todos. Pensé en todos los momentos que desperdiciamos, en los recursos malgastados, en los talentos oxidados, en las capacidades sub utilizadas. Cada uno de nosotros tiene un paquete especial de recursos para cumplir una o varias tareas que estamos diseñado para desarrollar, pero quizá no nos hemos detenido a examinar los motivos por los cuales, al igual que este hombre en el gimnasio, estamos más preparados para distraernos que para avanzar.

Por el contrario, quizá muchos sí estamos enfocados en nuestro propósito y trabajando en nuestras metas, usando nuestros recursos y nuestro tiempo en aquello por lo que estamos soñando, pero sin darnos cuenta también permitimos que otros de manera muy sutil nos distraigan y nos alejen poco a poco de alcanzar el objetivo.

Es un buen momento para hacer una pausa y pensar ¿Qué estoy haciendo con los bienes materiales e inmateriales que Dios ha delegado en mis manos? ¿Soy un obstáculo para avanzar y no me he dado cuenta? ¿Me estoy auto engañando y aliviando mi conciencia cuando mi ser interior sabe que no estoy en el lugar donde debería estar?, o lo que es peor, ¿he permitido a otros ser piedra de tropiezo en mi camino?

Quiera el Cielo traer luz a nuestros ojos y mostrarnos las decisiones que debemos tomar para encaminar nuestros pasos hacia donde es correcto, y recibamos la fortaleza para romper hábitos, costumbres e incluso relaciones que nos desgastan y estancan, y por favor, cuando vayas al gimnasio ¡no distraigas a tu compañero!

¡Bendiciones!

Aura María Vence

«Enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría». (Salmos 90: 12)

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6 comentarios

sandramireyamurillogantiva 26 febrero, 2020 at 4:13 pm

Wauuuuu
talentos oxidados……
Buena comparación para ejercitarlos

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sandramireyamurillogantiva 26 febrero, 2020 at 4:14 pm

Wauuuuu
Excelente una cara diferente

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Aura María 4 marzo, 2020 at 7:36 am

Bendito el Eterno que trajo luz a tu vida. Él mismo te dará la fuerza y la constancia para todo lo que emprendas. ¡un abrazo!

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Aura María 4 marzo, 2020 at 7:38 am

¡Bendiciones!

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Aura María 4 marzo, 2020 at 7:39 am

¡Bienvenida a este espacio!

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Mary Luz Valderrama Rengifo 28 febrero, 2020 at 5:30 am

por mucho tiempo sentí que no avanzaba, recordaba mi gran amiga y hermana de la fé, SI MALHER, cuando lloraba por mi regreso porque yo no tenía un programa ó un plan, fue un chock que yo no lo asimilaba y más bien me quedaba en el valle, y eso fue en el regreso de vivir en un país 6 años; y claro que tenía que ser un reto, un país con otra lengua, costumbres, apegos, vivencias, de las que tuve que despegar al descubrir que no era mi diseño y mis deseos sino la voluntad de mi padre.
Al regresar fue un golpe traumático yo no encontraba avance, aunque creyente no tenía motivación, y pasé momentos de crisis emocionales, descubrí como es mi alma de estática, incluso tuve alguna enfermedad y gracias a una predicación de un lider mesiánico descubrí el estado de mi alma y empecé a trabajar por ella. Entonces, aunque estaba preocupada y triste por no tener las mismas relaciones, oportunidades, ambiente y vida; saber y encontrar una gran razón, un motivo para trabajar en mi vida, como: cambiar de raciocinio, de ver la vida, de agradecer todo por muy efímero, escaso, ó quieto. amar cada detalle, descubrir situaciones que no conocía de mis antepasados que influían en mí y en sí una cantidad de situaciones; todo ello se convirtió en una gran causa, un enamoramiento para vivir y conocerme, fue un proceso tedioso para mi familia, a nadie se lo deseo y creo que muchos se han quedado en ese proceso, han contraído una enfermedad, ó un cuadro peor porque lo sentí, tuve que renunciar a muchas formas de pensar para que mi padre tuviera misericordia; yo le doy gracias al creador y Dueñi de mi vida, por esa gran experiencia de vida que fue dificil y aún trabajo en ella hasta el final de mis días. He descubierto que es lo más hermoso del ser humano, trabajar por si mismo, conocerse y alcanzar el nivel de saber que la vida tiene algo grande que está escondido en ti mismo y que puedes descubrirlo, es algo hermoso. Descubrir que por ti mismo vale la pena trabajar para rescate, descubrir secretos de la vida es un regalo que el creador rebela aquellos que se atreven confiando en él. Creo que dos oportunidades me dió el creador para sentir que me moría, que no aguantaba el proceso.
Hoy le doy gracias al creador, tantas gracias por redescubrirme, por amar todo lo que él me ha mostrado que por él puedo conseguir y por él puedo ayudar a otros y conocer cuantos obstáculos y batallas hay para que uno mismo no se redescubra. Incluso conocer como todo dolor o padecimiento que llegaba a mi cuerpo, era producido por un sentimiento.
Necesito hermana mía, aprender a ser constante con el gimnasio porque lo necesito.

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