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NUESTRO ENEMIGO EL TEMOR

escrito por Aura María 20 febrero, 2019

Todos tenemos temores. Algunos son reales, ocasionados por diversas circunstancias como un trauma del pasado, una pérdida dolorosa, o una situación que se salió de control. Otros, por el contrario, y que son la gran mayoría, son producto de nuestra imaginación o de absurdas posibilidades que remotamente podrían llegar a suceder.

Un ejemplo podría ser aquella persona que tiene miedo a los tiburones, pero vive a 600 km de la playa. Difícilmente se va a topar con un tiburón en un semáforo en la ciudad donde vive.  Es muy común también, escuchar a la gente decir que tienen miedo a las alturas, sin embargo, si lo analizamos bien, es casi irracional temer a las alturas, lo sensato sería tener temor a caer desde las alturas, y creo que ese lo experimentamos todos en mayor o menor proporción  cada vez que subimos a un avión y nos surge por un segundo la idea de que el avión se pueda caer.

Y bien, con fundamento o no, irracionales o no, siempre en algún momento de la vida, o cotidianamente debemos enfrentar algún temor. Yo, desde que recuerdo tengo un miedo en particular a una situación que me paraliza: encontrarme frente a frente y cara a cara con una cucaracha. Siento que me mira fijamente a los ojos. La verdad es que no tengo idea dónde tienen los ojos, o al menos si tienen ojos, pero cuando la tengo en frente siento que me mira, que sabe que le tengo miedo y que me desafía y se ríe de mí. Por supuesto, mi reacción es salir huyendo, y si por alguna razón ella “me persigue”, grito en busca de ayuda: “¡Mami! ¡Mi amor! ¡Niñas! ¡Alguien que me ayude, por favor!

Quiero precisar que tengo perfectamente claro en mi ser racional que la cucaracha no me está mirando valiente para mostrar su soberanía; también tengo muy claro que ella no me persigue y que más bien huye, la mayoría de las veces sorda después de escuchar mis gritos. Por supuesto que sé que de un solo zapatazo esa cucaracha “pasaría a mejor vida”, sin embargo, mi reacción es la misma siempre; gritar y salir corriendo y dejarla a ella viviendo tranquila en el mismo lugar donde ella me quitó la tranquilidad.

Hace algunas noches sucedió algo muy curioso; entré a mi habitación, y al tomar un libro de mi mesita para leer, vi que de la parte trasera de mi cama salió muy despacito una cucaracha bebé. Era muy pequeñita y no sentí miedo, es más, me sentí valiente y fortalecida al verla tan cerca y pensé: “No me asustas, es más, eres tan insignificante que no vale la pena matarte”. Y me dispuse a leer mi libro. Pero en ese mismo momento sentí una voz interior que me dijo: “Ese enemigo pequeño e insignificante que menosprecias hoy, dentro de algunos meses va a ser un oponente más grande que te va a quitar la tranquilidad”. En ese mismo momento salté de la cama y antes de darme cuenta, la cucaracha bebé estaba pulverizada.

De inmediato pensé en todas las costumbres, manías,  prácticas nocivas y pecaminosas que permitimos en nuestras vidas todos los días, y a las que les restamos importancias porque son a nuestros ojos muy pequeñas. Una pequeña mentira, una pequeña codicia, una pequeña ira, un pequeño deseo sexual descontrolado, una pequeña comida perjudicial, una pequeña pereza; actos pequeños, día tras día, que sin darnos cuenta se convierten en hábitos destructivos para nosotros y quienes nos rodean. No me cansaré de decir que cada decisión que tomamos afecta nuestra vida y también la de los demás, por eso, es nuestra responsabilidad  hacer siempre lo correcto.

Debemos aprender a reconocer a nuestros enemigos, a enfrentarlos y esforzarnos por salir victoriosos. Ora, analiza tu vida, examina tu caminar, conócete, y si no puedes sólo, busca ayuda y avanza. ¡Si no destruyes a tus enemigos pequeños, esos mismos enemigos más grandes te destruirán a ti! Y puedes tener la certeza que la batalla por tu vida cada día necesita mucho más esfuerzo que enfrentar a mis cucarachas.

“El hombre prudente ve el mal y se aparta. Los necios siguen adelante y pagan las consecuencias” (Proverbios 27:12)

¡Bendiciones!

Aura María Vence

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2 comentarios

Ana Isabel Liñán Alvarado 20 febrero, 2019 at 5:10 pm

Acabo de leer toda la reflexión sobre el temor, está súper! 🤗🤗 Te amo.

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Aura María 3 marzo, 2019 at 12:55 pm

¡Que bueno que te gustó! También te amo. =)

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