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DEPENDE DEL ÁNGULO

escrito por Aura María 19 febrero, 2020

¿Has estado alguna vez en un lugar alto: La azotea de una casa, un balcón en un edificio de varios pisos, la piscina en la parte más alta de un hotel, el mirador en un penthouse? ¡seguro que sí! Yo he llegado a la conclusión que todo lo que vemos, depende del ángulo desde donde nos encontramos.

En mi caso particular, cuando viajo en avión siempre experimento 3 momentos importantes sin importar si el vuelo es corto o largo. El primero, es el momento del despegue y aterrizaje, que para mí son los mejores. Puedo sentir la fuerza y el ruido de los motores, la imponencia del avión y disfrutar de la velocidad tan increíble que una máquina tan grande puede alcanzar en tan pocos segundos, a mí me resulta absolutamente fantástico.

El segundo momento es cuando el avión se eleva. Todavía puedo ver la ciudad y los edificios debajo de mí. Se ven cerca, pero están lejos. En mi caso, este es el momento que me genera quizá algo de temor. Siempre pienso: “si el avión se cae a esta altura, voy a ser consciente de que me voy a morir mientras el avión cae, pero como alcanzo a ver la ciudad tendré la falsa esperanza de que no será muy duro el golpe”, sin embargo, es un pensamiento pasajero al que nunca he dado importancia.

El tercer momento es cuando el avión alcanza su altura máxima. Se remonta tan alto que se sienten los rayos de luz más cerca y al mirar por la ventana todo lo demás queda muy por debajo de él. Puedes ver incluso debajo de ti las nubes, esas mismas que desde tierra se ven tan lejanas. No hay ruidos ni distracciones, sólo una sensación de quietud y tranquilidad y una extraña paz que hace que olvides que estás flotando en el aire a una altura inimaginable.

En estos días que regresaba a casa de un viaje, pensaba en lo parecida que puede ser nuestra vida a un viaje en avión. Todo depende del ángulo desde donde miremos por esa pequeña ventana. Mientras más elevados estemos, mejor ángulo tendremos para mirar con objetividad.

Cuando nos movemos en el plano físico, las circunstancias pueden parecer mucho más grandes que nuestras fuerzas, que nuestras soluciones e incluso que nuestra fe. A medida que avanzamos y aprendemos a enfrentar la vida como seres espirituales, esas mismas circunstancias que antes se levantaban como gigantes en contra nuestra, van perdiendo tamaño y ya no nos generan ansiedad, desespero y desconfianza. Sin embargo, cuando logramos remontarnos por encima de cualquier situación, eventualidad o condición, es cuando verdaderamente alcanzamos el estado al que hemos sido llamados. Es ese momento cuando al mirar por la ventana de nuestro avión personal, nada puede perturbar la confianza arraigada que al poner mi mirada en las cosas de arriba, mi vida está escondida con el Mesías en Dios y esa es la garantía para sobreponerme a lo que este mundo terrenal presente.

Mientras tanto yo, siempre que suba a la azotea de una casa, al balcón en un edificio de varios pisos, a la piscina en la parte más alta de un hotel, al mirador en un penthouse, o deba viajar en avión seguiré pensando que todo en la vida depende del ángulo desde donde se mire ¡y escogeré mirar al Cielo!

Aura María Vence

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con el Mesías en Dios”. (Colosenses 3:1-2)

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4 comentarios

Shirley 19 febrero, 2020 at 9:29 pm

Wao súper! Primer vez que leo tu blog
Felicitaciones

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Aura María 26 febrero, 2020 at 7:41 am

¡Gracias, un abrazo!

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Kellys 20 febrero, 2020 at 6:30 pm

Excelente reflexión !!

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Aura María 26 febrero, 2020 at 7:40 am

¡Bendiciones y saludos!

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